Caracterización de una Galaxia Espiral
Floculenta
La galaxia M63, también conocida como NGC 5055 o popularmente como la «Galaxia del Girasol», representa uno de los ejemplos más fascinantes de galaxias espirales en nuestro universo observable. Situada a aproximadamente 27 millones de años luz de la Tierra, en la constelación de Canes Venatici (Los Perros de Caza), esta majestuosa
estructura cósmica ha capturado la atención de astrónomos y entusiastas del espacio desde su descubrimiento en el siglo XVIII.
Su apodo de «Galaxia del Girasol» no es casual ni arbitrario. La disposición de sus brazos espirales, cuando se observa a través de telescopios potentes como el Hubble, evoca la imagen de los patrones geométricos presentes en el centro de un girasol. Esta semejanza visual, junto con los tonos amarillentos de su núcleo y los matices azulados de sus regiones de formación estelar, refuerzan esta analogía botánica que ha perdurado en la literatura astronómica.
M63 pertenece a una categoría particular de galaxias espirales denominadas «floculentas», un término que deriva del latín «flocculus» (pequeño mechón de lana) y que describe perfectamente su estructura característica. A diferencia de las galaxias espirales de diseño grande, con brazos bien definidos y continuos, las galaxias
floculentas presentan brazos fragmentados, discontinuos, que dan la impresión de una estructura más caótica o «algodonosa». Esta caracterización floculenta no es meramente descriptiva, sino que tiene profundas implicaciones para nuestra comprensión de los procesos de formación estelar y evolución galáctica.

Catalogada originalmente por Pierre Méchain en 1779, M63 fue posteriormente incluida como el objeto número 63 en el famoso catálogo de Charles Messier, publicado en 1781. Méchain, astrónomo francés y colaborador cercano de Messier, contribuiría con un total de 24 objetos a este catálogo, siendo M63 el primero de ellos. Esta inclusión en el catálogo Messier, que originalmente se concibió como una lista de objetos que podrían confundirse con cometas, ha garantizado que M63 sea uno de los objetos celestes más estudiados a lo largo de los siglos.
Con una magnitud aparente de 9.3, M63 no es visible a simple vista, pero puede observarse como una tenue mancha de luz utilizando telescopios pequeños o binoculares potentes, especialmente durante el mes de mayo, cuando las condiciones de observación son óptimas. Su estudio detallado requiere, sin embargo, instrumentos
más sofisticados, como los utilizados en las investigaciones científicas modernas que han revelado sus complejas estructuras y propiedades físicas.
En este artículo, exploraremos en profundidad las características de M63, con especial énfasis en su naturaleza floculenta, analizando su estructura, composición, propiedades físicas y los procesos de formación estelar que ocurren en su interior. Asimismo, examinaremos su entorno galáctico, incluyendo las recientes investigaciones sobre sus galaxias satélites y las corrientes estelares en su halo, para ofrecer una visión completa y actualizada de este fascinante objeto cósmico.
Características generales
La galaxia M63, catalogada también como NGC 5055, se clasifica como una galaxia espiral de tipo Sbc según la secuencia de Hubble, lo que indica que posee un bulbo central moderadamente prominente y brazos espirales relativamente abiertos. Sin embargo, su característica más distintiva, que la diferencia de muchas otras galaxias
espirales, es su naturaleza floculenta, un rasgo que analizaremos en detalle en secciones posteriores.
Con un diámetro aproximado de 98.000 años luz, M63 es ligeramente más pequeña que nuestra Vía Láctea, pero sigue siendo una galaxia de tamaño considerable en el contexto del universo observable. Su masa total se ha estimado en aproximadamente 5,1 × 10^11 masas solares, según los estudios más recientes basados en la dinámica de sus galaxias satélites y su curva de rotación. Esta masa incluye tanto la materia visible (estrellas, gas y polvo) como la materia oscura que se infiere de sus propiedades dinámicas.
M63 se encuentra en la constelación boreal de Canes Venatici (Los Perros de Caza), una región del cielo situada bajo la Osa Mayor. Sus coordenadas celestes la ubican a una ascensión recta de 13h 15m 49.3s y una declinación de +42° 01′ 45″, lo que la hace accesible para observadores del hemisferio norte durante gran parte del año, siendo
mayo el mes óptimo para su observación. Con una magnitud aparente de 9.3, no es visible a simple vista, pero puede detectarse fácilmente con telescopios pequeños o incluso con binoculares potentes en condiciones de cielo oscuro.
La historia del descubrimiento de M63 se remonta al 14 de junio de 1779, cuando el astrónomo francés Pierre Méchain la observó por primera vez. Méchain comunicó su hallazgo a su colega y compatriota Charles Messier, quien posteriormente la incluyó como el objeto número 63 en su famoso catálogo de objetos celestes.
Este catálogo, originalmente concebido para listar objetos nebulosos que podrían confundirse con cometas, se ha convertido en una referencia fundamental para astrónomos profesionales y aficionados. M63 tiene el honor de ser el primero de los 24 objetos que Méchain contribuiría al catálogo de Messier.
A lo largo de los siglos, el estudio de M63 ha evolucionado significativamente con el avance de la tecnología astronómica. Desde las primeras observaciones visuales con telescopios rudimentarios hasta las sofisticadas imágenes multiespectrales obtenidas por el Telescopio Espacial Hubble y otros instrumentos modernos, nuestra comprensión de esta galaxia se ha enriquecido enormemente. Estas observaciones han revelado detalles fascinantes sobre su estructura, composición y dinámica, permitiéndonos apreciar la complejidad de este sistema estelar.
M63 forma parte del Grupo M51, un grupo de galaxias nombrado por su miembro más brillante, la galaxia M51 (también conocida como la Galaxia del Remolino). Este grupo, a su vez, es parte del Supercúmulo de Virgo, una vasta estructura cósmica que incluye numerosos grupos y cúmulos de galaxias. La pertenencia de M63 a este grupo tiene implicaciones importantes para su evolución, ya que las interacciones gravitatorias entre miembros del mismo grupo pueden influir significativamente en la morfología y dinámica de las galaxias individuales.

Caracterización como galaxia floculenta
La galaxia M63 (NGC 5055) representa uno de los ejemplos más notables y estudiados de lo que en astronomía se conoce como «galaxia espiral floculenta». Esta clasificación, lejos de ser meramente descriptiva, constituye una categoría fundamental para entender ciertos procesos de evolución galáctica y formación estelar que difieren
significativamente de los observados en otras galaxias espirales.
El término «floculento» deriva del latín «flocculus», que significa pequeño mechón de lana o algodón, y describe perfectamente el aspecto visual de estas galaxias. A diferencia de las galaxias espirales de «diseño grande» (grand design), que exhiben brazos espirales bien definidos, continuos y simétricos, las galaxias floculentas como M63 presentan una estructura espiral fragmentada, con múltiples segmentos discontinuos de brazos que dan una apariencia «algodonosa» o «mechosa» al disco galáctico.
En el caso específico de M63, aunque técnicamente solo posee dos brazos espirales principales, la observación detallada revela que muchos segmentos parecen enrollarse alrededor de su núcleo amarillento, creando la ilusión visual de una estructura más compleja. Esta disposición particular de los brazos es precisamente lo que evoca la
imagen del centro de un girasol, justificando así su popular apodo de «Galaxia del Girasol». Las imágenes captadas por el Telescopio Espacial Hubble han permitido apreciar con extraordinario detalle esta estructura floculenta, mostrando cómo los brazos fragmentados brillan intensamente debido a la presencia de estrellas gigantes
azul-blancas de formación reciente.
La naturaleza floculenta de M63 tiene profundas implicaciones científicas, especialmente en lo que respecta a los procesos de formación estelar. La formación de estrellas es uno de los procesos más fundamentales en la configuración del universo, no solo por dar origen a nuevas estrellas, sino también por su papel en la formación de
sistemas planetarios y en la evolución de las galaxias. Sin embargo, los mecanismos exactos que impulsan este proceso siguen siendo objeto de intenso estudio y debate científico.
En las galaxias espirales de diseño grande, los brazos bien definidos actúan como ondas de densidad que comprimen el gas interestelar, desencadenando la formación de nuevas estrellas en patrones relativamente ordenados. En contraste, en galaxias floculentas como M63, la ausencia de brazos espirales bien definidos sugiere que los procesos de formación estelar siguen dinámicas diferentes, posiblemente más localizadas y menos dependientes de estructuras a gran escala.
Las observaciones en diferentes longitudes de onda han sido cruciales para comprender mejor la estructura floculenta de M63. Mientras que en luz visible los brazos fragmentados son evidentes, las observaciones en infrarrojo revelan con mayor claridad la distribución del gas y el polvo, componentes esenciales para la formación estelar. Estas observaciones multiespectrales han confirmado que, a pesar de su apariencia fragmentada, existe una coherencia subyacente en la estructura espiral de M63, con patrones de formación estelar que siguen ciertas regularidades a pesar de la aparente discontinuidad de los brazos.
La comparación de M63 con otras galaxias floculentas ha permitido a los astrónomos identificar patrones comunes y diferencias significativas. Algunas galaxias floculentas muestran signos de interacciones pasadas con otras galaxias, lo que podría explicar la perturbación de sus brazos espirales. Sin embargo, M63 parece ser relativamente aislada en este sentido, lo que sugiere que su estructura floculenta podría ser el resultado de
procesos internos de evolución galáctica más que de influencias externas.
El estudio de galaxias floculentas como M63 representa una frontera importante en la astrofísica moderna. Al comprender mejor cómo se forman y evolucionan estas estructuras, los científicos esperan obtener nuevas perspectivas sobre los complejos procesos que gobiernan la formación estelar y la evolución galáctica en general. M63, con su belleza visual y sus intrigantes características estructurales, continúa siendo un laboratorio cósmico invaluable para estas investigaciones.
Estructura y composición
La galaxia M63 presenta una estructura compleja y fascinante que merece un análisis detallado. Su arquitectura cósmica se compone de varios elementos distintivos que, en conjunto, conforman este impresionante sistema estelar.
En el centro de M63 se encuentra un núcleo compacto y brillante, de tonalidad amarillenta, que alberga estrellas más antiguas y evolucionadas. Este núcleo, o bulbo galáctico, no es particularmente dominante en comparación con otras galaxias espirales, lo que corresponde a su clasificación como tipo Sbc en la secuencia de Hubble. La coloración amarillenta del núcleo es indicativa de una población estelar madura, compuesta principalmente por estrellas de tipo G y K, similares a nuestro Sol pero en fases más avanzadas de evolución. Rodeando este núcleo se extiende el disco galáctico, la región donde se manifiesta con mayor claridad la naturaleza floculenta de M63. El disco está compuesto por gas, polvo y estrellas de diversas edades, aunque predominan las estrellas más jóvenes y calientes, especialmente en los brazos espirales. Como se ha mencionado anteriormente, a diferencia de las galaxias espirales de diseño grande, los brazos de M63 no forman estructuras continuas y bien definidas, sino que se presentan como múltiples segmentos fragmentados que se enrollan alrededor del núcleo.
Estos brazos espirales fragmentados son particularmente notables por su brillo azulado, resultado de la presencia de estrellas masivas, jóvenes y calientes de tipo O y B. Estas estrellas, con temperaturas superficiales que pueden superar los 30.000 K, emiten principalmente en la región azul del espectro visible y tienen vidas relativamente cortas en términos astronómicos (del orden de millones de años, en contraste con los miles de millones de años que puede vivir una estrella como nuestro Sol). Su presencia en los brazos espirales es evidencia directa de procesos activos de formación estelar en estas regiones.
Las observaciones realizadas con el Telescopio Espacial Hubble han revelado con extraordinario detalle la distribución de estas estrellas jóvenes a lo largo de los brazos floculentos de M63. Las imágenes muestran cómo estos brazos fragmentados brillan intensamente debido a la radiación de estas estrellas recién formadas, creando un contraste visual impresionante con el núcleo más amarillento.
Más allá del disco visible, M63 posee un extenso halo galáctico, una región esférica de baja densidad que rodea toda la galaxia. Este halo contiene estrellas antiguas, cúmulos globulares y, según se ha descubierto recientemente, notables corrientes estelares. Uno de los hallazgos más significativos en este sentido fue documentado en un estudio publicado en 2011 (Chonis et al.), que identificó una estructura arqueada de muy bajo
brillo superficial en el halo de M63, consistente con ser parte de una corriente estelar resultante de la disrupción de una galaxia enana satélite.
Esta corriente estelar, poéticamente descrita como «un pétalo del girasol» en el título del estudio, se extiende aproximadamente 29 kiloparsecs (unos 94.600 años luz) desde el centro de la galaxia, con una anchura proyectada de 3,3 kiloparsecs (unos 10.800 años luz). Su morfología es consistente con la parte visible de una corriente estelar de «gran círculo» originada por la acreción de una galaxia enana satélite de aproximadamente 10^8 masas solares en los últimos miles de millones de años. Este descubrimiento es particularmente relevante porque proporciona evidencia de un proceso de fusión menor (minor merger) en curso, lo que podría tener implicaciones para nuestra comprensión de la evolución de M63 y de su estructura floculenta.
Además de esta corriente estelar principal, se han detectado otras «plumas» de bajo brillo superficial en el halo de M63. Algunas de estas estructuras podrían ser extensiones de características espirales relacionadas con la compleja estructura espiral de la galaxia, mientras que otras podrían ser escombros de marea asociados con la disrupción del disco estelar exterior de la galaxia como resultado del evento de acreción mencionado.
Un aspecto particularmente interesante de la estructura de M63 es su disco de hidrógeno neutro (HI) altamente deformado, con una inclinación de aproximadamente 20 grados. Esta deformación podría estar relacionada con el proceso de fusión menor en curso, proporcionando evidencia adicional de la influencia de interacciones gravitatorias en la configuración actual de la galaxia.
Propiedades físicas
La galaxia M63 ha sido objeto de numerosos estudios científicos que han permitido determinar con precisión sus propiedades físicas fundamentales. Estas propiedades no solo nos ayudan a caracterizar esta galaxia en particular, sino que también contribuyen a nuestra comprensión general de la formación y evolución de las galaxias espirales
floculentas.
La masa total de M63 se ha estimado en aproximadamente 5,1 × 10^11 masas solares, según los estudios más recientes basados en la dinámica de sus galaxias satélites. Esta estimación, documentada en el trabajo de Karachentsev et al. (2020), se realizó a una escala de aproximadamente 216 kiloparsecs (unos 704.000 años luz) y representa lo que se conoce como «masa orbital», es decir, la masa total inferida a partir del movimiento
de los objetos que orbitan la galaxia. Es importante señalar que esta masa incluye tanto la materia visible (estrellas, gas y polvo) como la materia oscura que se infiere de sus propiedades dinámicas.
Una característica particularmente interesante de M63, destacada en el mismo estudio, es su curva de rotación decreciente. La curva de rotación de una galaxia describe cómo varía la velocidad orbital de las estrellas y el gas en función de su distancia al centro galáctico. En la mayoría de las galaxias espirales, esta curva tiende a mantenerse plana en las regiones exteriores, lo que se interpreta como evidencia de la presencia de materia oscura. Sin embargo, en M63 se observa que la velocidad orbital disminuye con la distancia, un comportamiento inusual que comparte con algunas otras galaxias masivas cercanas como NGC 2683, NGC 2903 y NGC 3521.
Esta peculiaridad en la curva de rotación tiene implicaciones significativas para la relación masa-luminosidad de M63. Según Karachentsev et al., la relación entre la masa orbital y la luminosidad en la banda K (infrarrojo cercano) para M63 y las otras galaxias mencionadas es de aproximadamente 4,8 ± 1,1 masas solares por luminosidad solar. Este valor es notablemente bajo, representando solo alrededor de 1/6 de la relación correspondiente para la Vía Láctea y M31 (Andrómeda). Esta discrepancia sugiere diferencias fundamentales en la distribución de materia oscura o en los procesos de formación y evolución de estas galaxias.
En cuanto a sus propiedades de emisión en rayos X, un estudio detallado realizado por Luo et al. (2007) utilizando datos del observatorio espacial Chandra reveló aspectos fascinantes de la población de fuentes puntuales de rayos X en M63. El análisis de los datos del instrumento ACIS S3 de Chandra permitió detectar un total de 43 fuentes
puntuales de rayos X dentro de los 2 radios efectivos de la galaxia, con 31 fuentes ubicadas en el disco y las 12 restantes en el bulbo.
Estas fuentes puntuales de rayos X dominan la emisión total de rayos X de la galaxia, representando aproximadamente el 80% de las cuentas totales en el rango de energía de 0,3-10 keV. Los ajustes espectrales realizados en este estudio permitieron calcular las luminosidades en el rango 0,3-10,0 keV de todas las fuentes puntuales detectadas, encontrando que abarcan un amplio intervalo desde unos pocos 10^37 erg s^-1 hasta
más de 10^39 erg s^-1.
Un hallazgo particularmente interesante de este estudio es la diferencia en la función de luminosidad en rayos X (XLF, por sus siglas en inglés) entre las poblaciones del bulbo y del disco. Después de compensar la incompletitud en el extremo de baja luminosidad, se encontró que la XLF corregida de la población del bulbo se ajusta bien a un modelo de ley de potencia quebrada con una ruptura a 1,57 × 10^38 erg s^-1, mientras que el perfil de la XLF de la población del disco concuerda con una distribución de ley de potencia simple con una pendiente de 0,93.
La población del disco es significativamente más rica en fuentes con luminosidades superiores a aproximadamente 2 × 10^38 erg s^-1 que la población del bulbo. Esto sugiere que el disco puede haber experimentado brotes de formación estelar relativamente recientes y fuertes que aumentaron significativamente la población de binarias de rayos X de alta masa (HMXB, por sus siglas en inglés), aunque también se observan brotes de formación estelar en curso en la región nuclear.
Estas propiedades físicas, desde su masa total y curva de rotación hasta sus características de emisión en rayos X, proporcionan una visión integral de M63 como un sistema galáctico complejo y dinámico, con peculiaridades que la distinguen de otras galaxias espirales y que continúan desafiando nuestra comprensión de la evolución galáctica.
